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lunes, 12 de noviembre de 2007

Personajes: Ledan de Gülfstend

Había quien le consideraba un hombre hosco, pero, no fueron pocas las ocasiones en las que pudo vérsele fuera de la fortaleza de Gülfstendhall, la capital de su pequeño condado. Muchos coincidieron en que, aunque ausente en muchas de las celebraciones realizadas por el Rey de Sodai, sí estuvo presente en otras celebraciones menores y que, incluso, participó en fiestas y eventos en lugares tan alejados de allí como pudiera ser la Siempre Libre Ciudad de la Luna.
En lo que no existen tantas coincidencias es en su aspecto. No todos los presentes en aquellos actos fueron capaces de ponerse de acuerdo en cuanto a su edad, aunque sí en que ya no era un hombre joven. Pudiera ser que tuviera cuarenta o sesenta, pero su pelo se mantenía casi por completo negro y sus rasgos eran los de un hombre común, aunque curtidos por el viento y tallados por las inclemencias y las preocupaciones.

viernes, 22 de junio de 2007

Personajes: Saeth de Jiriom

Si pusieramos un espejo deformante delante del rostro de Lynguer de Jiriom, no obtendríamos una imagen muy diferente a la de su hermano. Gemelos, criados en los palacios y escuelas más lujosos de todo Gorimer, cualquiera supondría que semejante educación habría dado lugar a dos hombres con parecidos gustos y virtudes.
Y cualquiera se habría equivocado.
Saeth de Jiriom, aparte de por su rostro, en nada se parece a su hermano Lynguer. Allí donde el concepto de honor del otro es lábil y maleable, el de Saeth recuerda mucho más al de su padre y al de la familia de éste. Allí donde la daga y el sable de Lynguer causan estragos, en él son el estoque y la magia los que lo producen. Porque Saeth sabe dominar acero y magia al tiempo y eso es algo muy infrecuente en nuestros días. Hábil con las manos y ágil con la mente, es la cara de la cruz que supone Lynguer, el otro rostro de la misma moneda.
Porque son hermanos e hijos del mismo padre y la misma madre y eso les marca y les une más de lo que piensan. Algo que el tiempo se encargará de demostrar.

sábado, 2 de junio de 2007

Personajes: Lynguer de Jiriom

Moreno, bien proporcionado y gorimiano. Todo en él debería mostrar que se trata de un caballero. Las escuelas a las que acudió eran las mejores que el oro podía pagar y la educación que se le ofreció la más cuidada de todo Gorimer. Nada se dejó a un lado: escritura, matemáticas, historia e incluso música. No puede decirse que no las aprovechara. Lo hizo al máximo antes de decidir que todo lo que quería era tener una vida forjada por sí mismo. Se apartó de su familia, de una forma muy parecida a como lo había hecho su padre a su edad, por mucho que quisiera negarlo, y buscó lo que mejor sabía hacer.
Una vida de aventuras, grandes beneficios y riqueza. El lado más oscuro y lucrativo de un mercenario. En eso se convirtió Lynguer de Jiriom.

jueves, 10 de mayo de 2007

Personajes: Cadhstorn

Cadhstorn siempre fue un misterio para quienes le rodeaban. Taciturno, hosco en ocasiones, no decía jamás una palabra más alta que otra. Cumplía con su trabajo y, cuando no tenía ninguno que hacer, buscaba consuelo en su mejor compañero de aventuras: la botella.
Aunque siempre fue amigo de sus amigos, eso nadie podrá negarlo. Estuvo allí cuando fuimos heridos y nos acompañó mucho más lejos de lo que debería haber hecho cuando se terció. No se quejó, amparándose en aquellos encogimientos de hombros que tanto le caracterizaban, como si, a su manera, confiara con fe ciega en el destino o en alguna otra fuerza superior.
De él no puedo decir mucho más. Apenas supe de su vida antes de encontrarnos, poco más que algunos detalles sueltos y sin apenas importancia. Hijo de cazadores del norte de los Pilares, criado por su tío en el aislamiento de las montañas, soberbio rastreador, luchador avezado... y uno de los nuestros.
En el fondo, eso es lo único que importa en la vida de un hombre:
Cadhstorn fue uno de los nuestros.

Falstaff Vladsörd

jueves, 26 de abril de 2007

Personajes: Codan-Gulath, el Maldito

Si hay algún personaje sobre el que se ha escrito a lo largo de la historia de Drashur, ése es Codan-Gulath. Corren multitud de leyendas sobre su existencia, desde más al norte de Fyelan hasta los mares de Carisimel y Carosaim. Muchas de ellas son parecidas y otras difieren tanto que hace que quienes las escuchan se planteen una y cien veces si no hablan de diferentes individuos. Lo cierto es que cada narrador describe al Maldito de la forma que cree conveniente y ni tan siquiera los artistas se ponen de acuerdo en su aspecto.
Lo que no es menos cierto es que, aparte de en las fábulas y relatos, existió un Condan, aunque aquél que figura en los escritos era llamado por su lugar de origen: Tidar-Serits. Se sabe que nació al final del primer siglo de la Segunda Era de la Oscuridad y que, muy joven, se embarcó en un pequeño buque dedicado al contrabando. De ahí, pasó a la piratería, convirtiéndose en uno de los piratas más peligrosos que hubieran recorrido nunca el Mar de Inath y sus contornos. Cruel, sanguinario y muy atrevido, nadie fue capaz de detenerle nunca y participó en decenas de batallas, incluidos ataques a varios puertos, entre los que destacó sobremanera el que realizó contra el de Seidat acompañado de una flota que de pequeña no tenía nada.
Tras este ataque, su historia se vuelve nebulosa de nuevo y la realidad se desvanece hasta casi desaparecer. Hay quien asegura que se retiró, cubierto de oro, a su isla de origen, mientras que otros cuentan que fue abatido en una confrontación con un buque gorimiano. Esas versiones son las menos imaginativas, aunque no podamos asegurar que cualquiera de ellas sea la real.
Porque existe una tercera, la que se hunde en la materia de las leyendas y que habla de que sí participó en dicha batalla y que una bala de cañón le arrancó un brazo, arrojándole al Abismo... aunque sólo para regresar de él, maldito, no muerto y ansioso de nuevas víctimas. Eso es lo que le cuentan a los niños de Keinthsgort, Fyelan y Puerto Agreste y lo que creen no pocos marineros. Codan-Gulath, el Maldito, elegido por Zariez para llevar la muerte a los océanos y adueñarse de los tesoros que por derecho deberían pertenecer a Elassath, el Señor de las Profundidades.
Es por eso que, si en los mares del norte, la calma y la niebla rodean vuestro buque, debéis rogar a los dioses.
Tal vez ellos impidan que os unáis a su tripulación.


El primer detalle que pudieron apreciar fue una capa color sangre que ondeaba al viento, hecha jirones. Después, dos esferas carmesíes que brillaban en el lugar donde debían estar los ojos y, finalmente, unas extrañas prolongaciones afiladas, donde debía estar el brazo izquierdo del ser. Las tinieblas se apartaron de la criatura y, al mismo tiempo, la niebla se hizo menos densa, atraída hacia los restos de oscuridad.

Urnas de Jade I: Leyendas

miércoles, 18 de abril de 2007

Personajes: Qüestor Elendhal

Qüestor Elendhal es dhaita de pura estirpe. Hijo de un tonelero de la localidad, sus intereses poco tuvieron que ver con este oficio. Rápido a la hora de aprender y más aún a la de hablar, pasó por ser el aprendiz de cada uno de los oficios desarrollados en Dhao hasta llegar a la conclusión de que ninguno de ellos le convenía, le atraía o le gustaba lo suficiente como para dedicarle la vida entera. Qüestor es hábil con la palabra, ducho en el arte de engañar, en la música y en el teatro. Dicen que tiene algo de elfo y él mismo aprovecha cada ocasión que tiene para remitirse a un lejano antepasado cuyo nombre se ha convertido en su apellido. Puede que sea verdad y no sólo una invención, pues sus rasgos finos y su pelo dorado así lo señalan, ¿quién lo sabe? A día de hoy, sus pasos le han llevado a servir como mensajero, mercenario y hechicero a ratos para Dariahn de Dhao y Taith el Anciano. De ellos sabe mucho más que sus compañeros de aventuras y no es verdad cuando dice que lo que hace sólo se trata de un trabajo más. Qüestor tiene muchos secretos y sabe bien cómo ocultarlos.

lunes, 16 de abril de 2007

Personajes: Falstaff Vladsörd

Falstaff Vladsörd es nativo de Horst. De mediana estatura, hombros anchos, cabello castaño y ojos oscuros, siempre parece encontrarse de mal humor y tener una razón para quejarse. Es miembro de la Orden de Kroefnir y, por tanto, servidor del Señor de las Batallas, por lo que es difícil verle sin armadura ni espada. A pesar de que siempre ha sido fiel a los principios que dictamina su religión, una serie de sucesos acaecidos en su juventud le hicieron caer en desgracia ante los suyos, obligándole a abandonar la Casa Madre en la que se crió para viajar hasta Cexall, en la Gran Sodai. Qüestor Elendhal acudió en su búsqueda hace algunos años con permisos firmados por sus superiores, lo que le permitió abandonar su puesto allí.

jueves, 4 de enero de 2007

Personajes: Taith

¿Qué podría decir sobre Taith?
Él fue mi maestro, sin lugar a dudas, me dio una educación, me dio un hogar y me mostró lo que me aguardaba en el futuro. Sobre todo eso. Era muy pequeño cuando entré a su servicio, apenas un mocoso malcriado por mi familia. Me apartó de ellos, aunque no demasiado, pues al contrario que él, yo era agrestense de nacimiento. Respecto a sus orígenes... a Taith no le gustaba demasiado hablar de ellos. Era sodaita, de uno de los condados del sur, tal vez de Subrail, pero nunca me dijo nada en particular sobre ello a lo largo de los muchos años que le conocí. Sólo dejaba caer detalles sobre su existencia anterior a convertirse en el Anciano de Puerto Agreste y en el más grande de entre los magos de todos los tiempos. Porque él lo era, por mucho que la gente haya pretendido olvidarlo.
Aquí, en la que antes que mía fue su morada, trazó los conjuros más grandes, poderosos y sutiles que Drashur haya conocido. Sí, sutiles, porque si Taith sabía hacer algo era mantenerse fuera de la vista. La Torre... eso era lo único que llamaba la atención en él y era algo que no podía evitar, como no pudieron evitar los que estuvieron aquí antes que él y no podremos evitar los que estaremos después, yo el primero de ellos.
Pues bien, el Anciano era un gran hechicero y un gran hombre. Cometió sus errores, pero también hizo todo el bien que pudo y supo. Mantuvo la guardia frente a los demianos durante todos los siglos que duró su existencia y estuvo en el frente siempre que sus otras responsabilidades -que ahora son las mías- se lo permitieron. Él fue uno de los que estuvieron ahí, frente a Demosian, cuando el Loco cayó para no alzarse más. Ese, tal vez, fue el peor de sus errores.
Aunque ya es un poco tarde para decirlo.

Escrito por Keraphons Estorjjam, el Anciano, tras la muerte de su maestro.

domingo, 31 de diciembre de 2006

Personajes: Delinard Santhor

Delinard Santhor es un adolescente de Fyelan, una ciudad fronteriza entre las civilizadas tierras del sur y las desoladas llanuras heladas del norte de Drashur. Pelirrojo, huérfano, criado por sus tíos Hen y Marisia junto a sus primos, entró en contacto con los Hombres Libres (como es conocido el gremio formado por aquellos que se mueven al margen de la ley) unos años antes del comienzo de la historia que se narra en Urnas de Jade. Su amistad con Sandureyt, el líder de este gremio, y los sucesos acaecidos en torno a su persona, son parte de los detonantes para que se vea obligado a... continúa en la novela.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Personajes: Demosian

Si había alguien temido, respetado y odiado en Drashur, ése era Demosian. Se decía que su vida se había prolongado durante milenios porque Zariez, el Dios de la Muerte, le había otorgado la inmortalidad para llevar el miedo y la muerte a los corazones de los Reinos Libres. Conocido como el Loco o el Tocado, cuentan que fue el unificador de las tierras del norte, en las Llanuras Yermas. Bajo su fría mirada, forjó a los demianos como guerreros imparables y los envió al sur, a dominar y saquear. En pocas ocasiones a conquistar. ¿Por qué hacerlo cuando la gloria se encontraba en la batalla y la matanza?
Pero todo eso acabó ya. Hace casi treinta años que fue derrotado frente a las puertas de la capital de su reino, Demostadt. Derrotado y arrancado de la existencia por una magia más poderosa que la suya propia.
Sin embargo, su recuerdo perduró en los corazones de las gentes de Drashur, los drashan, y fue tal que pocos eran los que pronunciaban su nombre sin temor a lo que pudiera pasar. Los que lo hacían, hablaban de él como si no fuera más que una leyenda.
Siempre sería mejor eso que pensar en las cosas que hizo.