jueves, 26 de abril de 2007

Personajes: Codan-Gulath, el Maldito

Si hay algún personaje sobre el que se ha escrito a lo largo de la historia de Drashur, ése es Codan-Gulath. Corren multitud de leyendas sobre su existencia, desde más al norte de Fyelan hasta los mares de Carisimel y Carosaim. Muchas de ellas son parecidas y otras difieren tanto que hace que quienes las escuchan se planteen una y cien veces si no hablan de diferentes individuos. Lo cierto es que cada narrador describe al Maldito de la forma que cree conveniente y ni tan siquiera los artistas se ponen de acuerdo en su aspecto.
Lo que no es menos cierto es que, aparte de en las fábulas y relatos, existió un Condan, aunque aquél que figura en los escritos era llamado por su lugar de origen: Tidar-Serits. Se sabe que nació al final del primer siglo de la Segunda Era de la Oscuridad y que, muy joven, se embarcó en un pequeño buque dedicado al contrabando. De ahí, pasó a la piratería, convirtiéndose en uno de los piratas más peligrosos que hubieran recorrido nunca el Mar de Inath y sus contornos. Cruel, sanguinario y muy atrevido, nadie fue capaz de detenerle nunca y participó en decenas de batallas, incluidos ataques a varios puertos, entre los que destacó sobremanera el que realizó contra el de Seidat acompañado de una flota que de pequeña no tenía nada.
Tras este ataque, su historia se vuelve nebulosa de nuevo y la realidad se desvanece hasta casi desaparecer. Hay quien asegura que se retiró, cubierto de oro, a su isla de origen, mientras que otros cuentan que fue abatido en una confrontación con un buque gorimiano. Esas versiones son las menos imaginativas, aunque no podamos asegurar que cualquiera de ellas sea la real.
Porque existe una tercera, la que se hunde en la materia de las leyendas y que habla de que sí participó en dicha batalla y que una bala de cañón le arrancó un brazo, arrojándole al Abismo... aunque sólo para regresar de él, maldito, no muerto y ansioso de nuevas víctimas. Eso es lo que le cuentan a los niños de Keinthsgort, Fyelan y Puerto Agreste y lo que creen no pocos marineros. Codan-Gulath, el Maldito, elegido por Zariez para llevar la muerte a los océanos y adueñarse de los tesoros que por derecho deberían pertenecer a Elassath, el Señor de las Profundidades.
Es por eso que, si en los mares del norte, la calma y la niebla rodean vuestro buque, debéis rogar a los dioses.
Tal vez ellos impidan que os unáis a su tripulación.


El primer detalle que pudieron apreciar fue una capa color sangre que ondeaba al viento, hecha jirones. Después, dos esferas carmesíes que brillaban en el lugar donde debían estar los ojos y, finalmente, unas extrañas prolongaciones afiladas, donde debía estar el brazo izquierdo del ser. Las tinieblas se apartaron de la criatura y, al mismo tiempo, la niebla se hizo menos densa, atraída hacia los restos de oscuridad.

Urnas de Jade I: Leyendas